Arquitectura de cuatro roles para coordinar la formación de 5,800 docentes, con mensajería dual, carga masiva y reglas de seguridad pensadas para escala real.
Coordinar un diplomado para 5,800 docentes implica mucho más que enviar contenido: requiere control de capacidad por sede, asignación de asesores, comunicación constante y la capacidad de editar grupos sin romper la integridad de los datos ya inscritos.
Definí una arquitectura de cuatro roles —superadministrador, coordinador, asesor y participante— con un principio operativo claro: un asesor como máximo por grupo, y la capacidad de cada sede calculada dinámicamente a partir de la capacidad de sus grupos, nunca como un número fijo editado a mano.
En un programa de esta escala, el error más costoso no es técnico sino organizacional: que dos asesores terminen responsables del mismo grupo, o que una sede acepte más participantes de los que puede atender. Diseñar las reglas de negocio directamente en la base de datos —no solo en la interfaz— es lo que hace que esos errores sean estructuralmente imposibles, no solo poco probables.